miércoles, mayo 15

Tomados de la mano, te Dormiste en mis Brazos.



La locura del momento, nos hace perder la visión de lo que puede pasar, sin embargo lo tomado y lo bailado vale la pena.

Esta historia es como muchas de aquellas que suceden en la noche de la ciudad, podría ser un encuentro casual, pero cuando hay magia, se transforma en un encuentro trascendental, que difícilmente podría olvidarse. Habían pasado ya muchos días sin verse, las ganas de sentirse eran muchas, de estar cerquita, de conversar, de mirarse a los ojos, de amarse. 

Se juntaron aquel día, se fueron a su cubil y decidieron salir un ratito a tomarse algo, a despejarse un momento y eso hicieron, se fueron a un pub a tomarse unas micheladas a escuchar música y bailando terminaron.  Se fueron caminando por las calles de la ciudad, de la mano como nunca lo habían hecho y fue el inicio de la magia de la noche, llegaron al cubil estaban solos, y se sirvieron un vino blanco para subir aun más la pasión, la cual prendió tanto que no alcanzaron a irse a la habitación para desnudarse y sentir sus cuerpos encendidos por tantos días sin sentirse. En el sillón del living se despojaron de las prendas y él estando entre las piernas de ella, no esperó mucho para entrar en su cuerpo húmedo, acariciándola, moviéndose  para sentir más y más, besando sus pechugas, sintiendo sus piernas, entrando y saliendo suavemente, rápidamente y jugueteando cuando fuese necesario. Luego de un rato él se acostó en la alfombra del living y ella se poso sobre él, tomando su miembro con sus manos lo llevo a su boca y su respiración y su suaves gemidos lo hicieron notar que ella disfrutaba más que nunca ese acto, el la miraba como su pelo suelto la tapaba pero podía imaginar como el placer que él sentía se traspasaba a ella y volvía a él por sus gemidos.

Ella se incorporo sobre él, y tomo posesión de lo que ella quería tener entre sus piernas, moviéndose al ritmo del placer, agitándose sobre su cuerpo aumentando sus respiraciones y  sus gemidos, él la miraba y se regocijaba de verla sintiendo placer y de escucharla decir que estaba rico, como si le leyera la mente y dijera lo que ambos sentían.

Luego de un buen rato y como ya era esperado para los dos, se entregaron a la finalización del placer, sintiendo como volaban hacia el cielo y volvían a la tierra, después de haber viajado al mas allá y volver felices de haber llegado al clímax.
Mientras se incorporaban ella, se dan cuenta que después de tanto mover sus piernas sobre la alfombra, se había quemado con tanto roce, ¡Tenia sus rodillas y piececitos quemados!, pa la caga y ella no hace nada más que decirle que no había dicho nada porque esos pequeños dolorcitos le causaban algo de placer…. No podi po…  O  sea después de pasarlo extraordinario, no podi empezar a sufrir, pero ya, ya había pasado y era lo que había.

Se fueron a su camita, y él se acostó a su lado, esperando que como en otras ocasiones se durmieran cada uno en su lado de la cama, sin embargo como la noche ya estaba llena de magia ella se entrega a sus brazos y poniendo su cabecita en su pecho, él comenzó a sentir como el cuerpito de ella se iba entregando al cuidado de sus brazos, no como en otras ocasiones, durmiéndose abrazados, exhaustos después de sentirse y juntos se fundieron ahora si en un solo cuerpo que se durmió por un largo rato, juntitos como habían empezado la noche, caminando de la mano por las calles y ahora durmiendo abrazados en el lecho que los había esperado hace muchos días ya.

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