La ciudad oculta un sinfín de historias que
dan sentido a la vida, a la vida que como ya he dicho no es nada sin la locura
que nos da razones para vivir, sin embargo, cuando las historias de sexo en la
ciudad también son acompañadas de historias de sexo y amor, las historias son
aun mas fogosas, son mas cariñosas, son mas amorosas, son con pasión.
La historia comienza en el parque O higgins, pulmón
de la ciudad, en donde mi pareja de amigos se fueron a disfrutar una
entretenida tarde andando en patines, él algo sabia de andar en cuatro ruedas,
ella supuestamente no sabía, pero al final resulto ser un as de la velocidad,
no sé si tanto pero se manejo. Dieron un par de vueltas en patines por la
elipse del parque compartiendo esta nueva experiencia en sus vidas, algo
entretenido para compartir, anduvieron de la mano, casi se cayeron, les costó
ponerse de pie y al final sentados en el pasto se sacaron los patines.
Era tarde, estaba oscuro, el parque es
peligroso en la noche, por lo que tomaron el camino más luminoso y se fueron
lentamente abrazados, llegando cerca de la laguna notaron que estaba oscuro y
la locura los tomo por asalto, se dirigieron a la orilla del lago y se comenzaron
a tentar y acariciar, a besar y excitarse, pero la cantidad de gente que pasaba
era mucha, por lo que el lugar no era el apropiado para desatar la locura. Caminaron
un poco más hacia la salida, donde la luz es menos y se adentraron hacia el
lado oscuro del parque, ocultándose de todo y todos, buscaron un lugar oscuro y
una banca de plaza, oculta con árboles y arbustos y se ocultaron mientras
pasaban algunos vehículos por el camino del parque y se urgían pensando que eran
guardias, se besaron un segundo se tocaron otro segundo y se preguntaron cómo
lo harían y aquí comenzó la locura.
…. Ella se puso sobre él, ella andaba con
pantalones, difícil misión, pero la locura abre la imaginación por lo que él le
propuso que fuera de lado, él se saco su chaqueta para taparla, ella se bajo el
pantalón y el saco su miembro viril y ella se sentó sobre él introduciéndose en
su entre pierna húmeda ya por la ansiedad. Ella comenzó a moverse sobre él,
disfrutando del momento, del aire del parque, él disfrutando y dejándose llevar
de la pasión, rápidamente sintió que acababa, por lo que le pide a ella que no
se moviera para no acabar con el momento rápidamente, a lo que ella le dice que
sería entonces un momento ¡¡¡Cortito pero Rico!!!, a lo que él ya con la mecha
prendida que estaba que quemaba el parque, accedió y comenzaron a moverse al
mismo ritmo, acelerando su respiración y dejando salir algunos gemidos, cuando
el sintió que los gemidos de ella eran más, le dijo que él estaba listo para
acabar, así que ella se entrego al ambiente y sus gemidos fueron más fuertes y
mas fuerte hasta que la locura se acabo y vino el minuto de cordura y ella mirando
hacia panamericana como pasaban las micros y los autos, mirando la estación del
metro y con toda su pachorra dice “Como puedo andar haciendo estas wuevadas?”…jajajaj.. minuto de cordura que
duro como 10 segundo. Cuando ya estaban listos, cuando la locura había sido
consumada, notaron que andaban uno tipos, por lo que se armaron, se subieron
los pantalones, se acomodaron como pudieron y se fueron a otro lugar de la
ciudad a continuar amándose, besándose y haciendo el amor, como solo ellos han
aprendido a hacerlo.
La oscuridad de la ciudad nos oculta del
resto, pero imposible es ocultar el amor que existe entre dos personas que son
capaces de entregarse y buscar la locura, para seguir amándose y no volverse
normales
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