jueves, agosto 29

Sex and The City - Los Pantalones

La inspiración para escribir historias de amor y pasión, pueden venir en cualquier momento, son las historias de otros, tuyas, mías y de todos los que disfrutan de la vida comprendiendo que los sentidos están en todo nuestro cuerpo y en nuestra alma.

Esta historia quizás muy común como otras, encierra momentos de pasión y momentos graciosos y de muchas risas. Se inicia cuando un par de parejas amigos asisten a una fiesta de matrimonio un día de la semana poco común, es decir ni viernes ni sábado, fiesta que se realizaba en una hermosas parcela destinada específicamente para el desarrollo de este tipo de celebraciones y con los estacionamientos especialmente habilitados para que los autos quedaran alejados del local, en un lugar más bien oscuro y especial para dejar volar la imaginación.

Las parejas amigas fueron, se sentaron en la misma mesa, compartieron con el resto, comieron, bebieron, conversaron muchos, bailaron y cuando la noche ya se adentraba una de las parejas dejo volar su imaginación y salió a caminar por la parcela, llegando curiosamente a los estacionamientos en donde curiosamente estaba estacionado su auto, el cual se ocultaba en la oscuridad de la noche.

Se sentaron en los asientos de adelante y sin mediar mucha conversa se miraron y rápidamente generaron complicidad, el bajo su cierre y saco su miembro erecto, ella saco se saco solo una pierna del pantalón y buscando la mejor posición de subió sobre él. Él, no espero mucho, y se introdujo sobre ella, sintiendo su vagina húmeda que lo recibía y lo hacía suyo una vez más. Con sus cuerpos entregados a la pasión y con los gemidos de ambos llenando los rincones del auto, lograron llegar juntos al orgasmo, fue un momento de mágica pasion. Se vistieron se acomodaron y aquí viene la parte graciosa, cuando él se estaba subiéndose los pantalones, noto que los fluidos de ambos habían terminado sobre sus pantalones, sintiendo totalmente mojada la parte delantera de este, de alguna manera comenzó a secarse, utilizando sus manos y los asientos del auto, rápidamente logro secarse, sin embargo sintió que su pantalón NEGRO, tenia zonas que fácilmente iban a notarse mojadas a la luz de la fiesta, por lo que sin querer moverse llamo por teléfono a sus amigos para que se retiraran de la fiesta. Salieron de la fiesta sin despedirse, ambos con la risa cómplice e inventando la escusa que se iban sin despedirse por que la mezcla de comidas había producido malestares en su estomago y no podía bajarse del vehículo. Finalmente se fueron de la fiesta dejando la impresión que su estomago le había jugado una mala pasada a él y se los había ensuciado, ósea se había cagado entero.

Cuando la complicidad se juega de a dos, la vida es de color de rosa y las historias cortitas a veces son las mejores, cortitas pero ricas.

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