Las historias son las que construyen nuestras vidas, son
estas las que van marcando a fuego nuestro pasado y determinan lo que haremos
en el futuro.
La mejor historia que he tenido empezó contigo, sentados en
un avión, algo así como la única luna de miel que he tenido, con todos los
ingredientes que uno sueña vivir junto a una persona que quiere lo mismo que
uno.
Cruzamos los cielos y los mares, no era para tanto, era
sencillamente como que sube y baja rápidamente, era la oportunidad para estar
juntos y solos, para entregarnos de cuerpo y alma y así fue.
Recorrimos lo que más pudimos, pero también descansamos lo
que más pudimos y además nos amamos lo que más queríamos. Nunca en la vida había
sentido tanto placer en mi cuerpo, hicimos el amor cada vez que lo quisimos, se
nos escapo la camioneta, pero no se nos escapo la mesa del hotel.
Comimos los mejores manjares del mar y la tierra, y
comprobamos que el marisco no es mejor afrodisiaco que el amor, pero que si
ayuda y que el terremoto a veces hace mal al estomago cuando se come con
empanadas y mote con huesillo.
Nos saludo el sol, nos condujo la lluvia, pero en todo
momento estuvo el cielo azul sobre nosotros, y la noche estrellada cuando fue
necesaria.
Bailamos y nos divertimos también, acompañados por mi loco
amigo que le gustan las empanadas al carbón y los perros con olor a humo.
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