domingo, noviembre 24

Amor en el Balcon



Hay muchos lugares donde hacer el amor, cada uno de ellos tiene su magia y va de la mano de la pasión y de lo cada uno de los enamorados quiere que se viva en ese momento. Una gran cama de reyes con patas de oro quizás no sea tan buen lugar para hacer el amor, si en ella no se le involucra la pasión y el amor y las ganas de amarse con todo el corazón.

Hemos hecho el amor en amor en muchos lugares, cosa que no era habitual en mí, y una vez más se revive la palabra NUNCA, ya que Nunca había hecho el amor en un balcón con la ciudad a nuestros pies, pero esa noche era especial para hacer el amor donde fuera, te veías muy linda con ese vestido que dejaba ver tu cuerpo maravilloso, tus curvas, algo de tu piel, tus piernas como siempre las había querido ver, suaves, terminadas en unos zapatos con tacos que me quitaban la respiración. La pasión que despertabas me habría impulsado a hacerte el amor en la calle, pero me reprimí hasta llegar a casa, reconozco que no tenía nada preparado, pero el balcón ya había despertado mi curiosidad. Llegamos al casa y mis manos no podían alejarse de tocarte, querían subirte el vestido, querían tocarte y sentirte sin sacarte nada, nos echamos en la cama para besarnos, pero sobre mi mente rondaba el balcón y te lo propuse. Lo que siempre me ha gustado de ti mi amor es tu espontaneidad y tu no negarte a hacer locurillas que nos hagan sentir adrenalina y más pasión.

Vamos al balcón te dije y un si inmediato me despertó aun más pasión, salimos mirando a la ciudad y subiste tu vestido dejando ver tu ropa interior que como siempre me maravillaba, y apoyados en el balcón de pie en la ciudad, me introduje en tu cuerpo, mirando tus ojitos y tratando que nadie nos viera desde arriba o desde abajo en la ciudad. Como la posición estaba un tanto incomoda usamos el asiento, me senté en el y tú te pusiste sobre mí, introduciéndome a tu cuerpo y sintiéndome tan adentro de ti, que no me habría salido nunca de ti. Nos movimos al ritmo de la pasión, con nuestra respiración aumentando y acercándonos a “morir” juntos como hemos llamado al momento en el cual llegamos juntos al orgasmo, no podía dejar de mirarte, de sentir tu cuerpo con ese vestido, te veías maravillosa y estabas sobre mí, eras mía, eres mía y me encanta eso y así fue, una vez más juntos morimos y nacimos juntos, sin reprimirnos dejamos volar un par de gemidos, que le contaron a la ciudad que ya habíamos acabado y que la dejaríamos dormir.

Terminamos diciéndome que te encantaba llegar al orgasmo conmigo y sabes que a mí también, el balcón nos recibió y nos acogió para que fuera nuestro nido de amor, no sé en cuantos lugares más haremos el amor, lo importante es que cualquier lugar será maravilloso cuando estas tu en el…. Te amo.

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