Si pudiera elegir donde quedarme
mucho tiempo, olvidándome de todo lo que me rodea, me molesta, me incomoda, elegiría
estar entre tus piernas.
Me gustan tus piernas, porque son
tus piernas, las puedo observar, las puedo tocar y recorrer, las puedo besar,
dar pequeños mordiscos, pero siempre serán tus piernas, me haces creer que son mías
pero finalmente son ellas las que me convierten en tuyo.
Son tus piernas las que se
abrieron ante mí y me invitaron a conocer su intimidad, son ellas las que me
rodean, las que me aprietan, hacen lo que quieren conmigo, y me dominan cuando
estoy entre ellas sintiendo el placer infinito del amor.
Son suaves, aunque a veces están pinchudas,
pero eso es insignificante ante su larga presencia cuando estoy entre ellas y
las acaricio, es como que nunca terminaran, tal cual como cuando te veo caminar
en la calle o hacia el baño con paso seguro después de hacer el amor.
Tus piernas son tuyas, aunque yo
las siento mías, las quiero para mi, para quedarme el tiempo que quiera entre
ellas, para acariciarlas, para sentir como se mueven cuando danzamos el baile
del amor, para sentir como me poseen y no me dejan escapar, para sentir que nunca
me dejaran ir, para sentir como se abren para recibirme y entregarse al placer.
Está bien, son tuyas, se que son
tuyas, pero de vez en cuando, ¿Deja sentirlas mías?.

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