sábado, marzo 9

Sex and the City - Yogurt de Frutilla



Siempre entendí que las cosas sanas de la vida, son para sentirse bien y mejor, pero nunca pensé que sería de la forma como a mi amigo le paso.


Como todas las noches hablaba con su amorcito antes de dormir, diciéndose lindas y fogosas palabras que encendían a la distancia sus cuerpos y los dejaban con ganas de amarse como dos locos de atar. Esa noche no era la excepción, pero esa noche si tenía algo especial, se ponían de acuerdo para verse al día siguiente y escaparse a un motel para desatar las pasiones como solo ellos sabían hacerlo y como era de costumbre, se proponían juegos para que la pasión fuese acompañada de mayor satisfacción, esta vez era la posibilidad de llevar salsa de chocolate y frutilla para echarse en el cuerpo y satisfacerse sacándoselo ambos, recorriendo sus cuerpos y literalmente comiéndose, ya lo habían probado antes, por lo que la opción de hacerlo nuevamente existía, era la oportunidad de repetirlo, pero ella que llevaba el bastón de la innovación en el amor, le propuso que buscarían otros sabores, por lo que mi amigo pensó que al día siguiente algo verían juntos.


Llego el otro día, se reunieron y fueron a un supermercado a simplemente dejar unos productos como proveedores, saliendo de este sin comprar nada, mi amigo que se había quedado con la idea del día anterior y que no le gusta presionar mucho, no dijo nada y guardo silencio. Se fueron a un motel ya conocido por ellos y pidieron una habitación entretenida, que fuera distinta, pieza 28, con segundo piso, en donde se encontraba la cama, si, una cama pero redonda. Cuando él se disponía a besarla y abrazarla ella metió su mano a la cartera y le dice mira lo que traje, había llevado un yogurt de frutilla, para probar nuevos sabores, a lo que mi amigo solo respondió con asombro, eso se venía bien.

Se fueron a la cama redonda, se besaron y se sacaron la ropa, cuando ya nada quedaba él se acostó mirando al cielo, en donde estaba además un espejo y ella tomo el envase, lo abrió y tomo el miembro de él, llenándolo de yogurt, como si fuera el más rico de los postres de fruta y que fruta. Lo llevo a su boca y comenzó a tomarse el yogurt mientras introducía una y otra vez el miembro endurecido de él en su boquita, lo hizo una y otra vez, tomándose mas de la mitad del frasco do yogurt, mientras lo hacía, el miraba al espejo y se regocijaba de tan sublime escena, entre movimientos de cuerpo y el yogurt sobre su miembro viril, ahora de color rosado yogurt.


El que no quería ser menos, tomo lo que quedaba de yogurt y lo hecho en su pecho, dirigiéndose sobre sus pezones que se escondían bajo el rosado liquido, que había que tomarse, mordió sus pezones, mientras bebía lo que  había roseado, dirigiéndose luego a su entre piernas a estimular con el yogurt, su intimidad, que se encontraba húmeda  y que en conjunto con el yogurt, producían una sabor que el disfrutaba en sus labio y su lengua.


Ambos llenos de yogurt se incorporaron mirándose a los ojos y el no espero para introducirse en su cuerpo, los dos llenos de yogurt, pegados con el azúcar y con la cama redonda mojada por el mismo, estuvieron mucho rato, hasta que mirándose a los ojos y con las manos tomadas se fueron de cuerpo y alma y flotaron, desfalleciendo por completos y cayendo rendidos uno sobre el otro durante un momento hasta volver nuevamente a este mundo.


Se besaron, se ducharon, conversaron, se amaron y volvieron a entrar al mundo sin olvidar ambos cuanto se quieren y cuanto se esperan para verse, para tocarse, para sentirse, para buscar nuevos sabores.

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