Esta loca historia es de aquellas
que nos hacen entender aquello que a las mujeres no son si cercanamente
parecidos a los hombres y que no hay que entenderla solo hay que amarlas.
Fue una noche en la cual ellos se
encontraban solos y era de aquellas noches esperadas, ella después de llegar de
su trabajo se reunió con él en su casa y se preparaban para pasar una noche
juntos y solos, él luego de haber ido a su casa y bañarse un poco y sacarse lo
pesado del día llegaba a su casa para estar con su amorcito.
Pero raramente algo pasaba en el
ambiente, él se sienta en el sillón esperando quizás lo que iban a hacer y ella
le dice que quiera comprar tomates para comer nada más y nada menos que
HUMITAS, por lo que salen a la calle un día viernes cercano a las 22:30 de la
noche en donde claramente no encontrarían nada abierto en donde comprar y fue así,
no encontraron TOMATES. Volvieron a su casa y la cosa ya estaba mas rara, quizás
era el hambre o las ganas de comer humitas con tomates las que comenzaron a
alejar a las dos personas que estaban en aquel departamento. El sin saber mucho
que hacer se sentó a ver televisión y ella comenzó a pasearse por el
departamento, el desorientado sin saber qué hacer, pensaba en irse, pensaba en
que quizás algo mas había sucedido y ella no quería decírselo y mil cosas más
que pasaban por su cabeza. Cuando la cosa ya estaba que se quebraba, se quebró y
el siente desde el baño que su amorcito estaba llorando, con lo cual sus
pensamientos fueron peores, ¿Qué mierda pasaba que ella no quería decirle?, Cuando
él siente que su amorcito había salido del baño y estaba en su habitación, se
dirige hacia a ella para enfrentarla y entender que sucedía, cagao de susto
ante lo que ella podía decirle, se asoma a la habitación, le pregunta que
sucede y ella llorando le dice “es que me da lata que estemos así”…. Asi cómo??????,
o sea después de tanto rato, la conclusión de él era que los tomates tenían la
culpa de todo, no pasaba nada, ella lloraba porque estaba sensible, porque
simplemente quería que la abrazaran y la amaran.
Se besaron un ratito y se
pusieron de acuerdo en salir, a recorrer la ciudad a ver, como ya lo contamos
en alguna historia anterior, el candado que habían dejado en algún puente de Santiago,
fueron estuvieron ahí, lo encontraron y se rieron de los tomates que hacia
llorar, volvieron a la casa se acostaron, hicieron el amor, se acariciaron,
durmieron y despertaron y se siguieron riendo de los tomates que hacen llorar. Simplemente
son ellas, no podemos estar sin ellas, nos aman, nos complementan y no hay que
entenderlas, hay que amarlas y acompañarlas mientras ellas te amen y sean tu
complemento…. Ahhh se comieron las humitas con tomate como a las tres semanas después
y se rieron de los tomates que hacen llorar.
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