jueves, febrero 6

Sobre el camarote



Son ellas quienes deben decirnos realmente si el tamaño del miembro masculino es importante o no, yo creo que sí, pero es difícil saber si uno lo tiene chico o grande, eso de andar comparando con los amigos quien tiene su cosa más grande creo que no va conmigo, no sé si alguien lo hará pero al menos yo no.

Esta historia no tiene que ver en realidad con el tamaño, sino que con el lugar en donde se hace el amor, los dos protagonistas de esta historia lo han hecho en muchos lugares, y cada uno tiene su magia y esta ocasión no es la exclusión. Fue durante las vacaciones, ella después de que lo habían conversado durante todo el año, lo invito a compartir con ella unos días juntos y el que no puede vivir sin ella, fue a verla para dormir a su ladito y si se podía hacer un ratito el amor. Al parecer ese ratito fue más que un ratito, ya que en la cabaña donde se alojaban había dos camarotes y que fueron el lugar perfecto para compartir sus cuerpos. 

Dos pequeñas historias son las que son parte de esta historia completa.

La primera fue en el camarote en la cama de abajo, después de quedar solo a eso de las 19:00, cuando nadie rondaba la cabaña, la cerraron por dentro y se entregaron, al parecer el estaba inspirado o la altura del camarote hizo que se diera, pero parece que su miembro entraba donde ella hasta lo más profundo que podía y ella se lo hacía saber. Lo maravilloso de la historia y lo que queda fue la carita de ella cuando entraba y salía, una carita que es difícil de explicar pero tratare de hacerlo. Era de gozo pleno, con su boquita abierta, con las palabras que se frenaban en su garganta tratando de salir, con sus ojitos mirando a ningún lado entre abiertos con un pestañeo lento y moviéndose sobre él se daba la mezcla perfecta para que llegaran juntos al orgasmo mientras él la miraba y se volvía loco con todo lo que sucedía en esa cama del camarote. Creo que las caras en el momento del hacer el amor, no pueden faltar, o sea si unos de los dos no es capaz de expresar lo que siente como el otro sabe si lo esta haciendo bien, en este caso él cada vez que hacen el amor queda con su ego en las alturas más altas del mundo, ella simplemente entrega sus sentidos para que el sepa lo que siente.

La segunda historia es de aquellas que hasta encierran riesgo de vida… ya que fue la última noche antes que él se fuera de las vacaciones de ella, para trabajar y las cosas para que estuvieran juntos ese día no se habían dado, mas encima estaban durmiendo en el camarote en la cama de arriba, por lo que el riesgo de hacer el amor ahí era más extremo y arriesgado, pero como era la última noche ella se subió a la cama y se saco la ropa junto con él y se puso sobre él, introduciendo su miembro dentro de ella, moviéndose despacito pero con esa fuerza que ella tiene, atrapándolo entre sus piernas. Él mientras tanto sentía el somier en su espalda como se movía y hacia espacios, pensando que se caerían a la cama de abajo, que al menos en ese momento estaba vacía, hicieron el amor, sintiendo que fue cortito pero rico y arriesgado como a los dos le gustaba hacer el amor al parecer. Acabaron juntos, el orgasmo más rico de ese día y el ultimo de esa vacaciones en la playa en donde el pensaba en buscar un ratito en el cual hacer el amor y lo hicieron múltiples veces por que el complemento de los dos es maravilloso… no es solo que se junten sus cuerpos, se junta todo en ese momento, sus espíritus, sus historias, sus ganas todo, se entregan completos… se despidieron al otro día en la mañana, simplemente diciendo “Gracias por invitarme a pasar las vacaciones contigo mi amor”

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