lunes, febrero 4

Sex and the City - Toy Taimada



Las historias siempre tienen un principio y un fin, sin embargo hay algunas historias que entre medio tienen otras historias que terminan configurando una tela de arañas que hace sabrosa la vida.


Esta historia es de mi amiga la que invitaba a No Pasarse Rollos a su loco enamorado, ya que esa misma noche para ella tenía que ser especial, una de las mejores y hasta ese momento parece que todo iba bien, hasta que se le ocurrió irse de la fiesta y preguntarle a su loco enamorado, “¿donde vamos ahora?, a lo que el loco enamorado le dijo “Ya es muy tarde, en un rato mas tengo cosas que hacer”, a lo cual mi amiga le dice “Me taimé, me estas rechazando”…. Siiiii, después de aquella noche tan buena la estaban rechazando o al menos ella eso quería dar a entender, por lo que en el asiento del copiloto donde hace poco rato atrás habían desatado toda la pasión, yacía con su boquita estirada y con la seriedad propia de esta actitud, con lo cual su loco enamorado no hizo más que conducir con el silencio que solo rompía el sonido de las ruedas sobre el pavimento de la carretera y un corto dialogo de repente que le decía “¿Estas enojada?... Nooooo, le decía ella….


Fueron varios kilómetros desde la fiesta hasta el hogar de ella, sin embargo el loco enamorado no podía terminar la noche así, por lo que en un acto de máxima locura dobla por donde no tenía que hacerlo y se detiene afuera del palacio del amor, un motel, importante es destacar que esta historia se desarrollo a las 4 de la mañana un primer día del mes, por lo que para los entendidos comprenderán que para esta fecha encontrar habitaciones en un motel es casi imposible, pero el loco enamorado se la jugó y entro a uno, sin antes ver la carita de mi amiga que sonreía, con la sonrisa más bella que podía existir, la de satisfacción. Entraron  y obvio no había nada, fueron a otro…. Cerrado, a lo que mi amiga decepcionada le dice “Ya vámonos no más”… el loco enamorado que al parecer no podía dejar las cosas así le dice “No, la última oportunidad”…  Fueron al lugar que él pensaba que algo podía quedar y sorpresa para los dos…. Siiiii había habitaciones, que maravilla, entraron, se estacionaron, abrieron la puerta y se apareció la maravilla de las maravillas, el lugar soñado, una habitación con estilo Japonés, con una cama en segundo piso.


La pasión reprimida no daba para mucha espera por lo que subieron al segundo piso donde estaba el lecho del amor, rodeado de espejos y simplemente se dejaron llevar se sacaron la ropa rápidamente y ante los ojos del loco enamorado, apareció lo que se oculto toda la noche a su ojos, un corsé negro que encendió a un mas su pasión, se besaron locamente, el se hizo parte de ella y con música de fondo se acariciaron y movieron sus caderas al ritmo suave de la música, como si él quisiera hacerse mas parte de ella y ella, mi amiga, lo recibía con toda la fuerza de su cuerpo.


En un suave movimiento, ella se poso sobre él, haciendo parte de ella lo más viril de su amado, sintiendo que estaban ensamblados, en un solo cuerpo, que se movía en un ritmo armónico de amor. Sobre el espejo la imagen de ella con el corsé negro que la hacía verse maravillosa, que ocultaba sus dulces y suaves pechos, pero que la hacían verse sensual al máximo. 


Ella se movió, el se movió, juntos se movieron, hasta llegar al máximo placer, hasta morir juntos y juntos revivir, con largos suspiros y fuertes gemidos, que llenaron la habitación de pasión, de amor, de ternura, de un sinfín de sentimientos que complementaban la mirada que ambos se daban a los ojos, como si leyeran sus pensamientos y ambos entendieran que solo querían que ese momento no se acabara.


Era tarde, el tenía que irse y mi amiga comprendió, se besaron, se vistieron y se abrazaron, con el compromiso de volver al mismo lugar, a la habitación 7 de aquel palacio Japonés que los recibió para romper lo taimado de ella y para dejar de lado el cansancio de él.

La madrugada en la ciudad es la oportunidad para ocultarse del mundo, es la oportunidad para bajarse de este y dejar que siga girando, mientras algunos se olvidan que la vida continúa, otros aprovechan la oportunidad para mirar  al espejo y dejar grabada imágenes que nunca se olvidaran.

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