martes, febrero 19

Sex and the City - Morire contigo, Como la primera vez


Hay muchas cosas en la vida para las cuales siempre hay una primera vez, el primer cigarrillo, el primer copete, la primera fiesta, EL PRIMER BESO, la primera vez que haces el amor, miles de primera vez, sin embargo creo que aunque pasen los años, siempre hay una primera vez para volver a sentirse vivo.

Esta historia me la contó un amigo y debo decir que sus ojos brillaban cuando me la contaba y las palabras brotaban de sus labios como si cada minuto de ella lo viviera nuevamente.

La historia comienza mucho antes de lo que generalmente comienzan las historias, el, la miraba de lejos por muchos años, ella siempre seria, alta, bella, vivían muy cerca, pero a su entender era inalcanzable, pasaba por su lado y era como los arboles de la plaza, que si estaban en su camino había que esquivarlo sencillamente.

Pero como todas las historias llego un día que sus caminos se juntaron, como yo no creo en las casualidades, diré que estaba escrito que así fuera, se conocieron y salieron a carretear con su amigos en común. Mi amigo que era más bien pavito, teniéndola al lado, no comprendió que la vida le estaba dando una oportunidad, la dejo ir, pensando que la había perdido sin tenerla, sin embargo la vida que es sabia, le dio otra oportunidad y lograron salir por la noche, solos a disfrutar la ciudad, si antes de salir, él con los nervios, con la impaciencia cerró la puerta dejando las llaves dentro de la casa sin poder abrir la reja para salir, ella no escatimo peligro y trepo por una ventana, siiii por una ventana y entro a la casa para abrir y sacar las llaves, se fueron, bailaron mucho, él tratando de seducirla, al final de la noche y como mi amigo era pavito y afirmados de un fierro, con el algo de alcohol en la sangre ELLA, lo beso, con el beso más rico que él había recibido, un beso que había sido esperado por mucho tiempo y que él no había sido capaz de tomarlo, de robarlo, había sido ella la que con un rápido movimiento se había apoderado de sus labios y los había tomado para sí, los había saboreado primero y a él eso le había encantado. Esa noche solo el beso había sellado su salida, los amigos de él llegaron y rompieron con la posibilidad de sentirse más, el se fue frustrado, pero como era pavito, se justificaba pensando que quizás no era el momento, nuevamente dejando la oportunidad que la vida le daba, no sabiendo si vendría otra.

Fue una noche de celebración, el motivo da el mismo, a él, a pesar de estar celebrando le importaba más lo que vendría después. Se reunieron en una esquina, se fueron a su casa y él le había prometido que la iba a raptar, tomaron su moto, porque mi amigo también tiene moto, y se fueron a un lugar mágico, en donde dejarían correr sus deseos. Era muy tarde, entraron a un lugar hermoso, que tenía una única habitación disponible, por lo que tenían que esperar, sentados sobre la moto, él se sentó de atrás y ella conduciendo la moto, esperaron mucho rato, mientras arreglaban o preparaban la habitación, el estomago de él, se llenaba de mariposas a medida que pasaba el tiempo, con sus besos, con sus movimiento sobre la moto, con sus jugueteos. Después de mucho esperar, entraron a la habitación, la moto ya dejaba de cumplir su tarea.

Debo decir que a veces cuesta asumir ciertas cosas, pero si no fuera por ella, quizás nunca hubiesen hecho el amor, ella lo condujo, lo llevo hacia la entrega mutua, situación que a él lo volvió loco, se besaron, ella lo ayudo a sacar su ropa, a sacarse la ropa, le mostró el rostro del placer que nunca había visto, le mostró como se disfruta haciendo el amor, le hablo como nunca le habían hablado y además lo hizo sentirse como un hombre, un hombre haciendo sentir placer a una mujer que lo disfrutaba y además lo hacía notar, lo decía con todo su cuerpo, con sus ojos, con su boca. Estuvieron mucho rato sintiéndose, descubriéndose, diciéndose cosas lindas, mirándose, tratando de que ese momento no se acabara.

Ya avanzada la noche, mi amigo fue al baño, se miro al espejo, su sonrisa dejaba entrever su regocijo, su alegría por aquel tan BONITO encuentro, no sabía que venía después, solo sabía que todo aquel tiempo que había esperado se resumía en un par de horas de encuentro, en donde camino por la nubes, sintió las estrellas cerca de él, voló como un pájaro y fue parte del cuerpo de ella como en sus mejores sueños lo había sentido.

Fue su primera vez con ella, la primera vez, que se prometió sería la primera de tantas  primeras veces, con el desafío que cada vez que se encontraran trataría de que fuera por siempre su primera vez, su primera mirada, sus primeras caricias, sus primeros gemidos en conjunto, morirían juntos cada vez para que la próxima vez nacieran juntos y se encontraran cada vez que fuera posible como si fuese la primera vez sintiéndose sobre las nubes.

No hay comentarios.: