Hay muchas cosas en la vida para las cuales
siempre hay una primera vez, el primer cigarrillo, el primer copete, la primera
fiesta, EL PRIMER BESO, la primera vez que haces el amor, miles de primera vez,
sin embargo creo que aunque pasen los años, siempre hay una primera vez para
volver a sentirse vivo.
Esta historia me la contó un amigo y debo
decir que sus ojos brillaban cuando me la contaba y las palabras brotaban de
sus labios como si cada minuto de ella lo viviera nuevamente.
La historia comienza mucho antes de lo que
generalmente comienzan las historias, el, la miraba de lejos por muchos años,
ella siempre seria, alta, bella, vivían muy cerca, pero a su entender era
inalcanzable, pasaba por su lado y era como los arboles de la plaza, que si
estaban en su camino había que esquivarlo sencillamente.
Pero como todas las historias llego un día
que sus caminos se juntaron, como yo no creo en las casualidades, diré que
estaba escrito que así fuera, se conocieron y salieron a carretear con su
amigos en común. Mi amigo que era más bien pavito, teniéndola al lado, no comprendió
que la vida le estaba dando una oportunidad, la dejo ir, pensando que la había perdido
sin tenerla, sin embargo la vida que es sabia, le dio otra oportunidad y
lograron salir por la noche, solos a disfrutar la ciudad, si antes de salir, él
con los nervios, con la impaciencia cerró la puerta dejando las llaves dentro
de la casa sin poder abrir la reja para salir, ella no escatimo peligro y trepo
por una ventana, siiii por una ventana y entro a la casa para abrir y sacar las
llaves, se fueron, bailaron mucho, él tratando de seducirla, al final de la noche
y como mi amigo era pavito y afirmados de un fierro, con el algo de alcohol en
la sangre ELLA, lo beso, con el beso más rico que él había recibido, un beso
que había sido esperado por mucho tiempo y que él no había sido capaz de
tomarlo, de robarlo, había sido ella la que con un rápido movimiento se había apoderado
de sus labios y los había tomado para sí, los había saboreado primero y a él eso
le había encantado. Esa noche solo el beso había sellado su salida, los amigos
de él llegaron y rompieron con la posibilidad de sentirse más, el se fue
frustrado, pero como era pavito, se justificaba pensando que quizás no era el
momento, nuevamente dejando la oportunidad que la vida le daba, no sabiendo si vendría
otra.
Fue una noche de celebración, el motivo da el
mismo, a él, a pesar de estar celebrando le importaba más lo que vendría después.
Se reunieron en una esquina, se fueron a su casa y él le había prometido que la
iba a raptar, tomaron su moto, porque mi amigo también tiene moto, y se fueron
a un lugar mágico, en donde dejarían correr sus deseos. Era muy tarde, entraron
a un lugar hermoso, que tenía una única habitación disponible, por lo que tenían
que esperar, sentados sobre la moto, él se sentó de atrás y ella conduciendo la
moto, esperaron mucho rato, mientras arreglaban o preparaban la habitación, el
estomago de él, se llenaba de mariposas a medida que pasaba el tiempo, con sus
besos, con sus movimiento sobre la moto, con sus jugueteos. Después de mucho
esperar, entraron a la habitación, la moto ya dejaba de cumplir su tarea.
Debo decir que a veces cuesta asumir ciertas
cosas, pero si no fuera por ella, quizás nunca hubiesen hecho el amor, ella lo
condujo, lo llevo hacia la entrega mutua, situación que a él lo volvió loco, se
besaron, ella lo ayudo a sacar su ropa, a sacarse la ropa, le mostró el rostro
del placer que nunca había visto, le mostró como se disfruta haciendo el amor,
le hablo como nunca le habían hablado y además lo hizo sentirse como un hombre,
un hombre haciendo sentir placer a una mujer que lo disfrutaba y además lo hacía
notar, lo decía con todo su cuerpo, con sus ojos, con su boca. Estuvieron mucho
rato sintiéndose, descubriéndose, diciéndose cosas lindas, mirándose, tratando
de que ese momento no se acabara.
Ya avanzada la noche, mi amigo fue al baño,
se miro al espejo, su sonrisa dejaba entrever su regocijo, su alegría por aquel
tan BONITO encuentro, no sabía que venía después, solo sabía que todo aquel
tiempo que había esperado se resumía en un par de horas de encuentro, en donde
camino por la nubes, sintió las estrellas cerca de él, voló como un pájaro y
fue parte del cuerpo de ella como en sus mejores sueños lo había sentido.
Fue su primera vez con ella, la primera vez,
que se prometió sería la primera de tantas primeras veces, con el desafío que cada vez
que se encontraran trataría de que fuera por siempre su primera vez, su primera
mirada, sus primeras caricias, sus primeros gemidos en conjunto, morirían juntos
cada vez para que la próxima vez nacieran juntos y se encontraran cada vez que
fuera posible como si fuese la primera vez sintiéndose sobre las nubes.
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