miércoles, febrero 20

Sex and the City - El Mordisco



Podrían escribirse miles de historias de amor y sexo en la ciudad, historias en donde dos seres se reúnen para fundir sus cuerpos, para extasiarse de tanto placer, para descubrir cuáles son sus límites, para simplemente o complejamente amarse al estilo que cada lo quiera hacer.

Esta historia le sucedió a un amigo, que como otras historias podría hacer por primera vez lo que nunca había hecho, eso era, juntarse con su amada durante la hora de colación para reunirse en su escondite secreto, para desatar la pasión acumulada por días sin verse, sin sentirse.

Mi amigo paso por ella a su trabajo, la esperaba impaciente y tomaron su vehículo y se fueron rápidamente si perder un segundo más hasta el lugar que los acogería después de larga veda. Entraron al lugar, él, cual romántico desatado, le entrega una flor y unos bombones para celebrar tan esperado encuentro.

Como la ocasión lo ameritaba, y no era la oportunidad para esperar tanto tiempo, ingresaron a la habitación y se despojaron de sus ropas, tan rápido que en un parpadeo ya estaban sobre la cama sintiendo sus cuerpos desnudos, besándose apasionadamente y sintiéndose el dentro de ella, con esa humedad que el extrañaba y que ella cálidamente le regalaba.

La pasión fue fluyendo, ella sobre él, y luego al revés, mirándose sintiéndose y ella como siempre motivándolo para que saliera aun mas su pasión por los poros, hasta que a él, se le ocurre la maravillosa idea de invitarla a que le mordiera su tetillas, para estimular el momento del clímax, en donde juntos volarían por los cielos. A ella que al parecer le gusto la idea, no hizo más que comenzar a morder suavemente, aumentando cada vez más la presión a medida que iba aumentando la pasión junto con los gemidos y los movimientos de ambos cuerpos, hasta que llegado el momento de morir juntos, ella se deja llevar al máximo y presiona con sus dientes la tetilla de su enamorado, a lo que mi querido amigo entre placer y dolor solo pronuncia un ¡hayyy!, seguido de un concierto de gemidos y suspiros, que se mezclaban con el nacimiento luego de haber entregado todo…. Mi amigo sin saber si era dolor o placer, solo sentía que era la primera vez de la mezcla de sensaciones y ella con una sonrisa lo mira y le dice, parece que me excedí, te apreté muy fuerte…. Jajajajaja…. Ya daba lo mismo, lo que se había sentido estaba ahí y al menos a él le había gustado.

Los limites los ponen ambos, si los limites no tienen horizonte limitado, es porque los enamorados saben que el uno quiere que el otro sienta, lo más maravilloso que pueda ser, en la entrega de placer mutuo en el momento del amor…..

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