Podrían escribirse miles de
historias de amor y sexo en la ciudad, historias en donde dos seres se reúnen para
fundir sus cuerpos, para extasiarse de tanto placer, para descubrir cuáles son sus
límites, para simplemente o complejamente amarse al estilo que cada lo quiera
hacer.
Esta historia le sucedió a un
amigo, que como otras historias podría hacer por primera vez lo que nunca había
hecho, eso era, juntarse con su amada durante la hora de colación para reunirse
en su escondite secreto, para desatar la pasión acumulada por días sin verse,
sin sentirse.
Mi amigo paso por ella a su
trabajo, la esperaba impaciente y tomaron su vehículo y se fueron rápidamente si
perder un segundo más hasta el lugar que los acogería después de larga veda.
Entraron al lugar, él, cual romántico desatado, le entrega una flor y unos
bombones para celebrar tan esperado encuentro.
Como la ocasión lo ameritaba, y
no era la oportunidad para esperar tanto tiempo, ingresaron a la habitación y
se despojaron de sus ropas, tan rápido que en un parpadeo ya estaban sobre la
cama sintiendo sus cuerpos desnudos, besándose apasionadamente y sintiéndose el
dentro de ella, con esa humedad que el extrañaba y que ella cálidamente le
regalaba.
La pasión fue fluyendo, ella
sobre él, y luego al revés, mirándose sintiéndose y ella como siempre motivándolo
para que saliera aun mas su pasión por los poros, hasta que a él, se le ocurre
la maravillosa idea de invitarla a que le mordiera su tetillas, para estimular
el momento del clímax, en donde juntos volarían por los cielos. A ella que al
parecer le gusto la idea, no hizo más que comenzar a morder suavemente,
aumentando cada vez más la presión a medida que iba aumentando la pasión junto
con los gemidos y los movimientos de ambos cuerpos, hasta que llegado el
momento de morir juntos, ella se deja llevar al máximo y presiona con sus
dientes la tetilla de su enamorado, a lo que mi querido amigo entre placer y
dolor solo pronuncia un ¡hayyy!, seguido de un concierto de gemidos y suspiros,
que se mezclaban con el nacimiento luego de haber entregado todo…. Mi amigo sin
saber si era dolor o placer, solo sentía que era la primera vez de la mezcla de
sensaciones y ella con una sonrisa lo mira y le dice, parece que me excedí, te apreté
muy fuerte…. Jajajajaja…. Ya daba lo mismo, lo que se había sentido estaba ahí y
al menos a él le había gustado.

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